Amar la docencia.

A los/las profesores/as se nos olvida con frecuencia (a mí el primero) que nuestros/as alumnos/as son increíbles.

De vez en cuando, sólo con mantener “la boca cerrada” (siguiendo el inspirador libro de Don Finkel), van y te dan sorpresas como las que me he llevado yo esta semana, en la que mis alumnos/as han expuesto unos trabajos sobre cómo un/a trabajador/a social puede evaluar la capacidad de prestar apoyo de una red social personal. He quedado impresionado por su trabajo serio, su dedicación incansable, su alta motivación y su desbordante creatividad. Todos los grupos, cada cual en su estilo (desde presentaciones prezi hasta role-playing in situ), me han demostrado (y se han demostrado a sí mismos) que la actividad docente puede convertirse en una experiencia “única” de aprendizaje y que ésta, incluso, puede (¿debe?) traspasar las paredes del aula. Aquí tenéis un excelente ejemplo: Juego en red.

Sin duda, experiencias como las vividas esta semana son algunas de las cosas que me hacen amar la docencia.

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4 respuestas a Amar la docencia.

  1. Olga Marcos dijo:

    Enhorabuena a los alumnos a y tí como su profesor.

  2. Edu dijo:

    Sólo “amando la docencia”, es posible facilitar un aprendizaje nuevo, distinto, fresco, que no sólo trata de enseñar, sino que va más allá, te motiva, te ilusiona y te empuja… Te educa en valores, y eso es de lo que se trata.
    ¡Muchas gracias por la difusión del trabajo, y como refleja el otro comentario a esta entrada, enhorabuena!

    Pd.: Un blog estupendo, me suscribo 😉

  3. Miriam dijo:

    Gracias a ti por reconocer el trabajo de tus alumnos!

  4. juanmariaprieto dijo:

    ¡Muchas gracias a vosotros, Olga, Edu y Miriam por estos comentarios que me animan a seguir en la línea que vosotros mismos vais marcando!

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