La fractura social se ensancha: retos para las políticas sociales.

Hace unos días (el pasado 13 de diciembre) tuve ocasión de asistir a una sesión sumamente interesante del Máster en Consultoría y Gestión de Procesos de Desarrollo Organizacional, en el que colaboro impartiendo dos asignaturas y participando en el comité académico. La sesión, titulada LA FRACTURA SOCIAL SE ENSANCHA: RETOS PARA LAS POLÍTICAS SOCIALES, fue impartida por Miguel Laparra, profesor de la Universidad Pública de Navarra. Los datos aportados por el profesor Laparra son contundentes y las conclusiones muy claras:

  • Respecto a la repercusión de la crisis: durante el período de crisis la fractura social se ha ensanchado un 50%; ha aumentado la exclusión severa; los niños y jóvenes son los grupos de edad que más se han visto afectados por la exclusión; se ha producido un retroceso en la integración de minorías étnicas; la precariedad trampa y la precariedad trampolín coexisten en esta crisis; aumenta la precariedad en el mercado de trabajo; hasta los empleos de exclusión son ahora más escasos para los empobrecidos; la economía sumergida cada vez es menos solución o alternativa para los colectivos en procesos de exclusión; en ningún país europeo se ha perdido tanto empleo con tan reducido descenso de la producción económica.
  • Respecto a las políticas de lucha contra la exclusión social: el problema del gasto social no es la cantidad sino la eficacia del gasto; la tendencia a la cronificación de la pobreza en España es muy alta: la protección social resuelve poco la pobreza y ofrece pocas garantías a los perceptores; en España (a diferencia de lo que ha ocurrido en Europa) nunca se ha construido un sistema de garantía de rentas diseñado en su conjunto; en la mayoría de las comunidades autónomas el papel de las rentas mínimas es prácticamente nulo en la lucha contra la exclusión; falla la protección a la infancia; se debe repensar muy bien la estrategia redistributiva del Estado (a nivel nacional) tanto respecto al gasto social como a los ingresos fiscales.

Aquí recojo algunas de las ideas anotadas en esta interesante sesión.

LA FRACTURA SOCIAL SE ENSANCHA.

  1.  Durante el período de crisis la fractura social se ha ensanchado un 50%. Esto tiene dos lecturas: 1). Hay un proceso de transformación social notable con un proceso centrífugo creciente; 2). De cada 3 situaciones de exclusión, 2 ya existían antes de la crisis. Detrás de la crisis hay un modelo social previo. Aun cuando el mercado va bien, la sociedad no va bien. Esto puede provocar una sociedad más conflictiva, menos estable, menos cohesionada y políticamente menos predecible.
  2. Exclusión severa: de 2,7 millones de personas (en 2007) a 5 (en 2013), ha aumentado un 82,6%.
  3. Los problemas de cohesión social no son sólo problemas de empleo: la incidencia de la vivienda, la salud… tienen un peso importante en la integración de personas y hogares. Las dimensiones “sociales” (conflicto social y aislamiento social) no se han visto agravadas en este período; no nos ha salvado el mercado, ni las políticas… nos ha salvado la gente. Las redes sociales se han revelado como mecanismo de adaptación.
  4. Los hogares con todos los activos parados o con la persona de referencia parada correlacionan directamente con la pobreza severa.
  5. Los niños y jóvenes son los grupos de edad que más se han visto afectados por la exclusión: es más probable que los niños que viven procesos de exclusión reproduzcan situaciones de exclusión.
  6. La exclusión social afecta cada vez más al trabajo. El empleo, mitificado como eje integrador básico o fundamental, no lo es: del 10 al 15% de trabajadores se encuentran en situaciones de exclusión moderada o severa. Cada vez más el trabajo garantiza sólo algunos ingresos; no la integración social.
  7. La precariedad trampa y la precariedad trampolín coexisten en esta crisis.
  8. En otras crisis, en los hogares se reducían los ingresos de algunos miembros del hogar, pero no del cabeza de familia o de la persona de ingreso principal. En esta crisis esto ha cambiado.
  9. La educación es clave en la prevención de exclusión social: a mayor nivel educativo, menor afección de procesos de exclusión.
  10. Retroceso en la integración de minorías étnicas: población gitana y extranjera (en exclusión severa los gitanos han pasado del 27% al 54% de 2007 a 2013; los extranjeros en esa situación han pasado del 11 al 24%). Supone una alterización de la exclusión social. Los excluidos, además de ser más pobres, son más “los otros”.
  11. Porcentaje de población en pobreza severa:
    1. España: 7,2%.
    2. Castilla La Mancha: 10,5%.
    3. Castilla y León: 7,2%.
    4. Cataluña: 5,1%.
    5. País Vasco: 3,2%.
    6. Navarra: 2,3%.
  12. Aumenta la precariedad en el mercado de trabajo, pero hasta los empleos de exclusión son ahora más escasos para los pobres. La economía sumergida cada vez es menos solución o alternativa para los colectivos en procesos de exclusión.
  13. Los empleos más habituales en la exclusión extrema: empleados/as domésticos, servicios de restauración, limpieza, peones agrícolas temporeros, recogedores de chatarra y materiales diversos, construcción, venta ambulante marginal, dependientes en tiendas y almacenes, acabado de construcciones e instalaciones, servicios personales, instalaciones y maquinarias fijas, preparación de alimentos, peones del transporte, descargadores y reponedores, otros trabajadores de cuidados a las personas, recepcionistas, telefonistas, empleados de ventanilla…
  14. En ningún país europeo se ha perdido tanto empleo con tan reducido descenso de la producción económica. El mercado español no es rígido: en España se han ajustado las plantillas de personal de las empresas de forma rápida (despido fácil).

LAS MEDIDAS DE ACCIÓN FRENTE LA EXCLUSIÓN SOCIAL NO FUNCIONAN.

  1.  El problema del gasto social no es la cantidad, sino la eficacia: una protección social poco eficiente, especialmente para los más pobres. Se dedica mucho presupuesto a gasto social pero se reduce muy poco la pobreza y, especialmente, la pobreza severa.
  2. La tendencia a la cronificación de la pobreza en España es muy alta: la protección social resuelve poco la pobreza y ofrece pocas garantías a los perceptores. Nuestro sistema de protección social se ha quedado corto en el tiempo y las cuantías han sido, tradicionalmente, muy reducidas. Estaba muy pensado como complemento de otras rentas familiares; no ha habido un modelo de protección del hogar familiar en su conjunto.
  3. En Europa suele haber uno o dos programas de rentas mínimas por país; en España han existido muchos programas diversos pero nunca se ha construido como un sistema diseñado en su conjunto (activos, no activos, de seguridad social o de asistencia social, contributivas, no contributivas, rentas mínimas de inserción, rentas activas -salarios sociales-, subsidios por desempleo –complementarias, subsidio agrario…-, complemento de mínimo de pensiones, etc.). Es un sistema complejo, nada articulado…
  4. En España en 2012 hay 5 millones de perceptores de prestaciones de los principales programas de garantía de ingresos mínimos.
  5. La concepción de la unidad familiar en distintas prestaciones del sistema de garantía de ingresos mínimos es muy variable.
  6. Los perceptores de rentas mínimas de las comunidades autónomas por cada 1.000 habitantes ofrece una gran diversidad: la única comunidad autónoma con prestaciones asimilables a las europeas es el País Vasco. En la mayoría de las comunidades autónomas el papel de las rentas mínimas es prácticamente nulo en la lucha contra la exclusión.
  7. De 1 millón de hogares en situación de pobreza, el 20% son unipersonales, el 37% los forman dos adultos con niños dependientes, el 18% dos adultos sin niños dependientes económicamente… La idea de prestación única para todos los hogares es inadecuada; hay muchos hogares con niños/as… Falla la protección a la infancia. Es raro que en Europa haya pobreza severa en hogares con niños/as. Los dispositivos de protección social está protegiendo más a los hogares unipersonales que a los hogares con niños.
  8. Los hogares bajo el umbral de pobreza severa: el 28% no tienen ingresos, el 32% ingresos por trabajo (media de ingresos: 3.879) y el 45% ingresos por prestaciones (media de ingresos: 4.518).
  9. Conclusión: el plan nacional de acción para la inclusión en España (2013-2016) en la actuación 62 establece la aprobación de una ley de reordenación integral de las prestaciones no contributivas de la seguridad social y de rentas mínimas, al objeto de mejorar su cobertura, introducir nuevos ámbitos de protección, reunificar la información, etc. e incrementar su eficacia.
  10. En Europa hay diversas tendencias en la evolución de las rentas mínimas:
    1. Nuevos programas en Chipre, Portugal, Grecia…
    2. Mantenimiento de modelos más universales como estabilizadores automáticos en Francia, Bélgica, Suecia,…
    3. Desarrollo de sistemas asistenciales en Alemania, Bélgica…
    4. Criterios más estrictos en Reino Unido, Italia…
    5. Activación asociada a rentas mínimas: individualización de las acciones, itinerarios especializados, acuerdos individuales de integración, contrato social (a cada persona, su itinerario); subsidios a los salarios bajos, reducción de cotizaciones o mejoras en los baremos; programas de empleo temporal como alternativa. La perspectiva debería ser salvaguardar el capital humano: no sólo ha de entenderse en clave de solidaridad sino de interés de futuro.
    6. La lógica en España está más pensada más en cómo sacar a las personas del programa que en cómo sacarlas de la pobreza.
  11. Algunas líneas de reflexión:
    1. Se debe repensar muy bien la estrategia redistributiva del Estado (a nivel nacional) tanto en el gasto social como en los ingresos fiscales.
    2. El paradigma del “social investment” (del gasto a la inversión, la búsqueda de la rentabilidad –que consigan lo que quieren conseguir y merezcan la pena colectivamente-): no todo el gasto social es igualmente prioritario (hay que desarrollar sistemas de decisión colectivos para decidir qué es intocable); revisar la eficiencia de cada programa.
    3. Sin negar un sistema universalista, 4 argumentos para la atención prioritaria a la exclusión severa:
      1. Por equidad: son los que peor están.
      2. Por dignidad humana: una cuestión de derechos humanos. Es la base de nuestro modelo de convivencia.
      3. Por interés general: riesgo sistémico. No es sólo una cuestión de solidaridad, sino porque puede generar falta de cohesión… La desigualdad genera mucho malestar social.
      4. Por viabilidad: en el actual modelo socioeconómico es posible mantener un programa de atención que implica una limitada inversión de recursos económicos y es compatible con cualquier posición ideológica.
Esta entrada fue publicada en Reflexiones. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La fractura social se ensancha: retos para las políticas sociales.

  1. gmail dijo:

    Creo que ya es el momento que los políticos se den cuenta del fracaso que estén teniendo, el author lo ha deja muy claro en articulo.

Deja un comentario